sábado, 5 de noviembre de 2011

Recordatorio

Tumbada en el sofá, con la manta enroscada en su cuerpo y la taza de chocolate caliente entre las manos miraba al televisor, pero sin mirar. Escuchando más a sus pensamientos que a los protagonistas de la película que había puesto para matar el tiempo. Era una noche fría, pero no porque a fuera en la calle lloviera a cantaros, que también, sino porque le faltaba algo. Mejor dicho, alguien. Las relaciones a distancia tenían esas cosas. No siempre podía abrazar, besar, pelearse e incluso reconciliarse como quería, ni cuando quería. No podía compartir las cosas rutinarias que antes no apreciaba. El despertarse juntos, el cenar con velas y música un día entre semana, el pasar un domingo entre la cama y el sofá o el sofá y la cama, los enfados tontos por quién ha mojado el suelo al salir de la ducha… Ahora quiere eso. Todo eso.  Y jura valorarlo en cuanto lo tenga aunque sabe a ciencia cierta que erróneamente caerá en ese círculo vicioso y absurdo en el que se comienza a exigir (una vez logrado todo) más y más olvidándose de ese día, en ese sofá en el que deseaba simplemente la rutina que perdió. Anota mentalmente no olvidarse de ello.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Autodependencia...

Quiero que recuperes el brillo de esos ojos tristes
 Escuchar el renacer de carcajadas en tu garganta
Ver cómo robas del cielo esa media luna de invierno
para tus inmutables  labios de hielo
y sonríes  finalmente sabiendo  que la vida son dos días
y piensas  disfrutarlos.
Quiero simplemente que vuelvas a ser tú.
La que saboreaba su vida
 como un niño saborea un helado en pleno verano.
Con alegría, ansias, emoción y placer
sobre todo placer.
El placer de sentirte viva.